Crónica de Santero y los Muchachos en Sueña Valencia

La programación de Sueña Valencia, magnífico ciclo de 7 conciertos durante el mes de mayo en la ciudad de Valencia, nos obsequió el pasado viernes con el directo de Santero y los Muchachos en el idílico enclave del claustro del Monasterio de San a Miguel de los Reyes. Con todas las entradas agotadas, los valencianos se presentaban a la cita con un público expectante y sabedores que jugaban en casa.

Procedentes de otras bandas como La Pulquería, Docs, Madnoise, Miss -X, Obrint Pas o Absenta, Miguel Ángel Escrivá (voz, bajo y contrabajo), Josemán Escrivá (coros, guitarras eléctricas y españolas), Soni Artal (coros, guitarras eléctricas y acústicas), Pau García-Serra (coros, batería y percusión) y Javier Escrivá (teclados y coros) salieron puntuales a escena para presentar su último disco, ‘Royal Cantina’, y ya de paso, hacernos un recorrido por lo mejor de su carrera, con esas referencias a la época dorada de la música americana de los 50, 60 ó 70 y a la que añaden unos aires latinos y fronterizos con letras moldeadas para un rock elegante.

Desde los primeros minutos quedó claro el crecimiento exponencial de la banda, reflejado en el entusiasmo de sus seguidores. Era interesante observar como todas sus letras eran coreadas y como el público permaneció fiel y entregado en todo momento, aunque se trataba de un formato sentado.

No faltaron sus grandes himnos como: “Amigo Fiel”, “El Perdedor”, “Estamos Bien”o una preciosa versión a guitarra y voz de “Octubre”. Por supuesto, Royal Cantina, su último disco, tuvo un lugar privilegiado.

Como era de esperar, los momentos de mayor entusiasmo llegaron con «Homenaje», «Ventura» y con la ya icónica «Carretera de El Saler». Temas que recuerdan lo querida que es la banda y lo bien que conectan algunos de sus temas, que indudablemente están en proceso de convertirse en himnos indies.

En definitiva, una gran noche de rock la que nos brindaron unos muchachos de vestimenta elegante a la vez que canalla, con esa música denominada «rock pausado» llena de matices y recovecos y unos coros impregnados de sublime belleza.

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