Crónica Ivan Ferreiro Valencia Alive

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No es que al bueno de Iván Ferreiro le guste hacerse de rogar, pero es verdad que nos hizo esperar para poder verlo más de lo que teníamos pensado todos. Y es que tuvo que suspender la cita original en Valencia, programada para principios de verano por un problema de salud que, por suerte, se subsanó sin más inconveniente, y que solo hizo que fuéramos a la Marina Sur con más ganas de música en vivo y de ver al de Vigo encima de las tablas.

Ya empieza a hacer fresco, pero en el recinto de la Marina se notaba el calor del público en la vuelta del ciclo de conciertos Valencia Alive organizado por The Music Republic al que queremos agradecer una vez más su empeño por mantener a la ciudad en la primera plana del panorama musical nacional con planes culturales como éste .Como siempre la distancia y las medidas de seguridad primaban en la organización para que todo fuera sobre ruedas ahora que, cada vez más cerca, vemos el retorno a la normalidad total que tanto deseamos los que tenemos espíritu festivalero.

Con la compañía de su querido hermano Amaro Ferreiro, introducían un nuevo formato de gira llamado “Cuentos y canciones”.

Y aquí una aclaración. No sé si lo que vimos ayer lo describiría como “concierto”, al menos en el sentido clásico. Desde luego hubo música y canciones pero, cuando en dos horas de actuación tocas únicamente 14 temas, te das cuenta de que la música solo es una parte en un conjunto mucho mayor. Los gallegos utilizaron sus melodías como nexo de unión con el que nos guiaron a través de un repaso por su historia musical, con mucho espacio para el recuerdo, las anécdotas y todo tipo de detalles sobre canciones, giras y grabaciones. De forma que invirtieron casi el mismo tiempo en cantar que en hablar, en un ejercicio muy interesante de narrativa en el que nos enseñaban la intrahistoria de estos 15 años de aventura musical. Creo que no todo el mundo en el recinto entendió esto…

Hacía meses del sold out, así que todo el público asistente estaba ansioso cuando los hermanos subieron al escenario para comenzar con “Espectáculo” de Canciones para el tiempo y la distancia, su primer disco en solitario que salió allá por el 2005, con Iván a los teclados y Amaro a la guitarra.

Mucho ha pasado desde entonces y, a lo largo del concierto y cronológicamente, nos lo fueron contando poco a poco, desgranando el pasado para refrescar la memoria de los que lo hemos seguido desde la separación de Los Piratas. Para ello se ayudaron de un tercer componente: las proyecciones en la pantalla que cerraba el escenario. En ella podían verse los visuales que acompañaban a las canciones, pero también infinidad de fotos de gente, conciertos, compañeros y amigos que te ponían en situación del cuento que te contaban en ese momento.

Una de las sorpresas de la actuación fue escuchar una versión de “Love Song for a Vampire”, de Annie Lennox, que en su momento sirvió de base para el anterior tema, ya que se toca con los mismos acordes.

Todo esto antes de continuar con el siguiente paso en su historia, el EP Las siete y media, del que suena Me toca tirar.

Sobre el escenario reina la penumbra en lo que parece una tienda de artículos retro de las que te puedes encontrar en el rastro de Madrid, y donde los músicos muchas veces casi se intuyen más que se ven.

Dieron entonces el siguiente salto temporal llegando a Mentiroso mentiroso, para el que tuvieron la idea conceptual de hacer un disco-cómic en el que 13 dibujantes españoles transformaron en viñetas las 16 canciones que lo conforman, y del que sonó “Secretos deseos.

Tiempo entonces para Picnic extraterrestre, que fue el siguiente LP y que recibió críticas muy duras en el momento de su publicación, pero del que Iván dice sentirse orgulloso. Tanto que de este tocaron dos canciones “Paraísos perdidos”, con la letra en la pantalla trasera en forma de teletexto, y “Picnic al borde del camino”.

Tal fue el fiasco de Picnic extraterrestre que el músico quedó poco menos que en la bancarrota, por lo que se vieron casi en la obligación de hacer un “grandes éxitos”. El título que le pareció más adecuado fue Confesiones de un artista de mierda, lo que deja más que claro cual es su opinión sobre este tipo de recopilatorios. De este álbum tocaron una canción para muy fans, Sondea” y después “El equilibrio es imposible” de Los Piratas. Y aquí se hace muy palpable que es un auténtico himno generacional y que la gente añora esa época, ya que tiene una increíble acogida.

Os estamos relatando las canciones, pero creedme que el amplio repertorio de datos y anécdotas sobre grabaciones y actuaciones que nos van contando, imposibles de reproducir aquí, son tan protagonistas o más que los propios temas musicales. Y hablan de anécdotas con Keanu Reeves y Mick Jagger, o con el productor Ricky Falkner, o con los muchos músicos que se han unido a ellos y después se han marchado. O de actuaciones por todo el mundo. O de las muchísimas colaboraciones con gente como SidonieLove of Lesbian, Café Quijano, o Coque Malla, del que hicieron una versión de “Me dejó marchar”.

Ahora un pequeño paso atrás. De nuevo un tema del disco de 2013: “Una inquietud persigue mi alma”, de Nico Pastoriza. Muchas letras de canciones son suyas y, casi como homenaje tocaron esta mientras, proyectadas en la pantalla, veíamos una variedad de fotos y vídeos de este gran artista y compañero.

En 2018 sacaron el disco homenaje a Golpes BajosCena recalentada. Del mismo, interpretan “Cena recalentada”. Tan mala crítica tuvieron en el festival PortAmerica, que no había anunciado que la intención de los Ferreiro era tocar de forma íntegra ese disco, que decidieron proyectar en la pantalla gigante que había detrás de ellos los tweets que la gente iba mandando de odio, hastío y aburrimiento. Pero ellos son más grandes que eso, y no hicieron otra cosa que continuar y reírse de la situación.

Llegando al final de la noche y casi del recorrido histórico tocan “Breaking Bad”, de su gran amigo Leiva, y el representante de Casa, que fue que fue nº 1 en ventas, la preciosa El pensamiento circular, que tuvieron que interrumpir porque estaban lanzando un castillo de fuegos artificiales desde la Marina y no permitía escuchar esta maravilla de tema como se merece.

Nos regalan después una canción inédita: “En las trincheras de la cultura pop”. Tocada directamente sobre la base de un video sacado en ese momento de Youtube, y que a su vez es una recomposición del compositor (de la que dicho por Iván y opinión que comparte la redacción de Piquitos, es la mejor serie de la historia, The Leftovers) Max Richter de ‘Las cuatro estaciones’ de Vivaldi. Un experimento que no les ha quedado nada mal, la verdad.

Y, dando por finalizado el espectáculo y volviendo al origen, la más esperada de la noche, “Turnedo”, a pesar de que Iván había repetido durante toda la actuación que no la iban a tocar tras las insistentes peticiones del público. Primer sencillo del primer disco y, probablemente, el tema más representativo de su etapa en solitario, sin el cuál nada de lo que siguió hubiera sido posible.

Y así nos fuimos a casa, con la lluvia acechando. Tal vez con la sensación de no haber visto lo que esperábamos, pero sí de conocer mucho más a Ivan, a Amaro, y todo lo que les ha rodeado en esta década y media.

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