Los Piquitos acudíamos por primera vez al Deleste y el festival valenciano no pudo dejarnos mejor sabor de boca. El Espai Rambleta es sin duda un enclave ideal para la celebración de este tipo de eventos y el ambiente que se respiró durante los dos días del festival fue inmejorable.
Con un auditorio todavía algo vacío We Used to Pray daban el pistoletazo de salida del Deleste 2015, una labor nunca fácil para ningún artista, pero la banda valenciana respondió con creces ofreciendo un concierto donde apelaban a las emociones desgranando los temas de sus dos álbumes , Quiet Intertitles y Loud Intertitles, con esa épica que envuelve todas sus canciones.
En el escenario Jagermeister, unos renovados Tulsa presentaron los temas de su último disco “La calma chicha” ante un público que poco a poco iba llenando el recinto.
Gran expectación por ver en directo la arriesgada pero acertada propuesta del festival del conncierto de Pep Gimen “Botifarra”, que pisaba el escenario Budweiser flanqueado por Paco Lucas y Pedro Ródenas y Ramón Martí. Muy reivindicativo durante todo el concierto supo encandilar a todos los asistentes gracias a su arrolladora personalidad y a su defensa de la cultura y la música tradicional valenciana.
No fue ninguna sorpresa para nosotros el gran concierto que ofrecieron Mourn, ya que pudimos disfrutar de su directo en el pasado Festival de les Arts y ya apuntamos su nombre como una de las grandes revelaciones de este año. El jovencísimo cuarteto ofreció demostró un gran desparpajo sobre el escenario y sonaron potentes y contundentes.
Y llegaba ya el gran concierto de la noche y que junto con la actuación del sábado de Low era uno de los momentos más esperados. La Habitación Roja, una de las mejores bandas valencianas de la historia y que celebra su XX aniversario se merecía un homenaje y que mejor lugar que en casa para ello. Con un auditorio lleno hasta la bandera, la banda de L’Eliana repasó todos los grandes éxitos de su carrera en orden cronológico acompañados de unos espectaculares audiovisuales con un público entregado que se contenía como podía en sus asientos, hasta que Jorge se subió a la grada y el auditorio se puso en pie a bailar y donde el confeti puso el broche de oro con el cantante brazos en alto.
En el escenario Jagermeister discurrieron el resto de conciertos programados para la noche del viernes; Mike Krol, divertido concierto de los americanos con su garaje rock y con toda la banda vestida de policías. El Último vecino, el grupo de Gerard Alegre Dòria ha construido ya un sonido propio, tecno-pop de alta factura. Perro, Frescura, buen rollo, cachondeo y, sobre todo, temazos., con pogo incluido. Nuestra querida Ley Dj puso el fin de fiesta con una sesión bailable marca de la casa.
El sábado comenzaba con la jornada matinal destinada a las familias y a los más pequeños; el Deleste Kids fue un exitazo con concierto sorpresa de La Habitación Roja ofreciendo un directo de versiones de los Smiths, Joy Division o los Stones Roses al igual que hicieron en el pasado Sonorama.
Tras recuperar fuerzas, llegamos a tiempo para disfrutar del concierto de La Casa del Árbol, la banda madrileña que siempre nos recordaba inevitablemente a Hola a Todo el Mundo, venían a Valencia ha presentar su nuevo disco “Odisea”, demostraron personalidad propia con sus temas mezcla de pop, folk con rasgos ambientales.
Los catalanes Ocellot hipnotizaron al público presente en el Escenario Jagermeister gracias a las propiedades alucinógenas del folk y el poso psicotrópico del pop psicodélico que contienen sus canciones.
La actuación de McEnroe era personalmente una de las más esperadas. Tenía muchas ganas de escuchar como la banda defendía en directo las canciones de su fabuloso disco “Rugen las Flores” y la verdad es que cumplieron mis expectativas. Con ese sonido tan personal y característico de letras casi recitadas, profundas y pausadas, la banda de Getxo demostró que está en el mejor momento de su carrera.
Surgidos de las cenizas de Sou Edipo allá por 2005 y compartiendo dos componentes con los no menos contundentes Adrift, El Páramo, uno de los mejores representantes de la escuela stoner rock de nuestro país que tras un primer disco homónimo publicado en 2008, volvían el pasado año con el lanzamiento de 2014, ofrecieron un concierto lleno de matices, árido y fuerte. Lástima que no congregaran a un gran número de público.
El pop rock de Exonvaldes, que eran la previa al concierto más esperado de la noche y del festival, hablamos naturalmente de Low, estuvieron correctos pero con la gente ya más pendiente de coger un buen sitio en el Auditorio que de la banda francesa.
Y es que hablar de Low es hablar de palabras mayores; lo vivido en el Auditorio la noche del sábado fue una experiencia que deja huella. La banda de Minesota demostró por qué es consideraduna de las precursora del slowcore, género que se caracteriza por la quietud en los compases, la oscuridad en los graves y la profundidad casi sentimental con la que es interpretado. Y no es para menos, Alan Sparkhawk y Mimi Parker dotan a sus canciones de una personalidad en forma de voz y detalles minimalistas al compás de un ritmo lento y es que, precisamente este elemento, es el punto clave que caracteriza las composiciones, casi espirituales, de la banda. Sin quitar poca importancia, por supuesto, a Steve Garrington (bajo) que, supone el matiz final y oscuro que cierra el círculo que da sentido a su música. Posiblemnete el mejor concierto que ha visto el Deleste Festival desde sus comienzos.
Tras semejante experiencia, el surf rock de los Tiki Phantoms y las sesiones de El Chico Biónico Dj y los Atomos Djs cerraron esta cuarta edición del Deleste, donde como bien reza el festival, lo importante es la música.







